Valentín Yankelevich relata la violencia sufrida en la infancia con su padre
Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan, compartió su experiencia de abuso y maltrato físico y psicológico por parte de su padre, Darío Giordano. A sus 12 años, Valentín huyó de su hogar junto a su hermano para denunciar la violencia sufrida durante años y, tras años de silencio, ahora decide hablar públicamente para liberarse de su carga.

Valentín Yankelevich, ahora de 23 años y piloto en TC2000, relató la difícil infancia que vivió bajo el cuidado de su padre, Darío Giordano, tras la muerte de su madre, Romina Yan, en 2010. En su testimonio, describe cómo a los siete años fue testigo del dolor y la promesa de protección de su padre que rápidamente se convirtió en una pesadilla, con agresiones físicas y psicológicas que comenzaron entre los nueve y diez años.
Según Valentín, los episodios de violencia eran constantes. Recordó que los momentos más tranquilos eran aquellos que pasaba en la escuela, pues a casa regresaba a un ambiente de terror donde las golpizas, los gritos y la humillación eran la norma. Detalló situaciones donde su padre lo agarraba del pelo, lo maltrataba y lo encerraba, además de dejarle la comida fría en el piso. Estas experiencias dejaron huellas profundas en su autoestima, alimentando creencias dañinas sobre su valía personal.
Durante su infancia, Valentín expresó que sus intentos de comunicar lo que sucedía hallaron eco en sus abuelos, quienes fueron los primeros que conocieron la situación de abuso que sufría, aunque no fue sencillo que tomaran acción ante los hechos. En el año 2018, junto a su hermano Franco y su abuelo, Valentín logró escapar y denunciar a su padre, un proceso que le significó un gran alivio pero también una carga emocional extensa que ha llevado consigo.
Valentín guardó silencio sobre estos abusos durante muchos años para proteger tanto a su hermana menor, Azul, como el proceso judicial en marcha. Una vez que su hermana se trasladó al exterior, se sintió con la libertad necesaria para compartir su historia y buscar justicia. En sus declaraciones, destacó la importancia de darle voz a su dolor y abrirse sobre las secuelas de la violencia familiar que sufrió, en un intento de ayudar a otros que puedan estar pasando por situaciones similares.
La lucha de Yankelevich pone de relieve no solo el impacto del abuso infantil, sino también la necesidad de visibilidad sobre el tema en la sociedad. Expresó que la violencia psíquica puede ser tan dañina como la física, evidenciando la metáfora del “infierno” que le tocó vivir en su hogar. A medida que avanza su relato, Valentín también enfatiza la importancia de buscar ayuda y apoyo en situaciones de maltrato, dando un mensaje de esperanza para aquellos que se sienten atrapados como él lo estuvo.