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Veda preventiva en Río Negro por marea roja: restricción a moluscos en Pozo Salado

El Gobierno de Río Negro ha establecido una veda preventiva en el Área Natural Protegida Pozo Salado ante el hallazgo de niveles de toxina paralizante en moluscos bivalvos. Esta medida afecta la extracción, comercialización y consumo de mejillones hasta que se obtengan nuevos análisis que certifiquen la seguridad de los productos.

Por Auribel Zuarce4 min de lectura
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Veda preventiva en Río Negro por marea roja: restricción a moluscos en Pozo Salado

Las autoridades de Río Negro emitieron una alerta por la toxicidad de los moluscos bivalvos en el Área Natural Protegida Pozo Salado. Debido a la detección de toxinas paralizantes en muestras de mejillones, se ha impuesto una veda preventiva que prohíbe su extracción, comercialización y consumo. Esta decisión busca proteger la salud de la población, ya que el consumo de estos productos puede ocasionar intoxicaciones.

Los análisis realizados por el Laboratorio Regional de Salud Ambiental revelaron concentraciones de toxinas por encima de los límites permitidos para el consumo humano. Este fenómeno se relaciona con la "marea roja", resultado de la proliferación de microalgas que producen sustancias tóxicas. Los moluscos, al alimentarse de estas algas, pueden acumular las toxinas sin que se altere su apariencia, olor o sabor, lo que impide identificar a simple vista si son seguros para el consumo.

La toxicidad detectada está asociada a una sustancia conocida como toxina paralizante de moluscos (TPM), la cual puede provocar síntomas de intoxicación en corto tiempo, de entre 30 minutos a dos horas después de la ingesta. En caso de experimentar síntomas tras el consumo, se aconseja buscar atención médica de inmediato.

La veda no solo afecta a los moluscos en general, sino especialmente a aquellos provenientes de Punta Mejillón, una de las áreas donde se han realizado los controles. Las autoridades sanitarias han instado a la población, incluidos pescadores recreativos y visitantes del área, a evitar la recolección y el consumo de moluscos hasta que se realicen nuevos análisis que confirmen la seguridad de los productos.

La medida permanecerá en vigencia hasta que los estudios indiquen que los niveles de toxinas han vuelto a ser seguros para el consumo humano. Este tipo de controles son una práctica habitual en la región, donde la vigilancia de los recursos marinos es crucial para la salud pública, dado que la costa rionegrina alberga una importante actividad pesquera y turística.

Es fundamental que los ciudadanos actúen con precaución y solo adquieran productos marinos en lugares autorizados, asegurándose de que estén dentro de los parámetros establecidos por la normativa de salud pública, para evitar cualquier riesgo a su salud.

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