Venezuela abandonar la Corte Penal Internacional; EE. UU. respalda al gobierno de Delcy Rodríguez
El gobierno venezolano notificó su decisión de abandonar la Corte Penal Internacional (CPI), a la vez que fue elogiado por Estados Unidos. Esta medida se inscribe dentro de un contexto regional donde se cuestiona el accionar de la CPI en diversos países.

Venezuela ha declarado su intención de salir de la Corte Penal Internacional (CPI), una decisión que se produce en un momento de inestabilidad política y social en el país sudamericano. La administración de Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta, sostiene que la CPI ha centrado sus investigaciones en naciones de América Latina y África, lo que consideran una desproporción en sus actividades, perjudicando a dichos países en comparación con otros.
Desde el Departamento de Estado de Estados Unidos, se ha expresado apoyo a la decisión del país caribeño, instando a otros estados a seguir su ejemplo y desmantelar la CPI. Este respaldo al gobierno venezolano marca un interesante giro en la relación entre ambos países, especialmente dado el aislamiento internacional que enfrenta Venezuela por cuestiones relacionadas a violaciones de derechos humanos y crisis humanitaria.
La CPI, creada por el Estatuto de Roma en 1998, se centra en enjuiciar a individuos por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. Sin embargo, ha sido objeto de críticas por su percepción de sesgo. Venezuela considera que su salida de esta institución es un paso necesario para proteger su soberanía ante lo que considera un sistema internacional injusto.
El impacto de esta decisión podría provocar una reconfiguración en las dinámicas internacionales en torno a la justicia penal, particularmente en la región de América Latina, donde varios países han enfrentado investigaciones similares. Asimismo, la postura de Estados Unidos podría influir en la política exterior de otras naciones e intensificar tensiones en el continente, dado que Washington ha sido un crítico del sistema de la CPI por considerarlo ineficaz.
La salida de Venezuela de la CPI, además, reabre el debate sobre el futuro de la justicia internacional y su aplicación equitativa en contextos globales. A medida que más países evalúan su colaboración con organismos internacionales, el posible aumento de abandonos del Estatuto de Roma podría materializarse, reconfigurando el panorama de la justicia como se conoce hoy.