Viabilidad del corredor fluvial hacia Vaca Muerta fue confirmada en un estudio
Un informe de factibilidad ha confirmado la posibilidad técnica de habilitar la navegación comercial en los ríos Limay y Negro, facilitando el transporte hacia Vaca Muerta. Sin embargo, el proyecto enfrenta desafíos logísticos y ambientales.

Un nuevo estudio de factibilidad indica que es viable la creación de un corredor fluvial de aproximadamente 720 kilómetros que conectaría el yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén, con el Atlántico a través de los ríos Limay y Negro. Este trabajo, financiado por el Consejo Federal de Inversiones y desarrollado por la consultora IATASA, ha sido respaldado por la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro. La iniciativa busca abordar uno de los principales retos logísticos del desarrollo del shale: el transporte de arena de fractura, esencial para la extracción de petróleo, que actualmente debe trasladarse en camión desde Entre Ríos, lo que incrementa costos y la congestión en las rutas.
A pesar de que el estudio presenta conclusiones alentadoras, la AIC ha enfatizado que se trata de un informe preliminar. No hay aún presupuesto asignado, cronograma definido ni un proyecto ejecutivo en marcha. Esto sugiere que, aunque la idea ha ganado atención, su implementación aún se encuentra en una etapa temprana y sin certezas en cuanto a los pasos a seguir.
El desarrollo del corredor requeriría mejoras sustanciales en dos de los ríos más importantes de la Patagonia, incluyendo dragado de tramos poco profundos, construcción de puertos y estaciones de transferencia, y adecuaciones en puentes y cruces. El informe plantea un canal de navegación de hasta 30 metros de ancho que permitiría el paso de barcazas de hasta 111 metros de longitud. Una opción que se evalúa es establecer un nodo de transferencia en Cipolletti, que podría facilitar el enlace ferroviario hacia Vaca Muerta.
La inversión inicial necesaria para este proyecto se estima en aproximadamente 580 millones de dólares, aunque los detalles finales se darán a conocer en un informe complementario. Desde hace más de ocho años, la cuestión de la navegabilidad de estos ríos se ha debatido, aunque sin avances concretos hasta el momento.
Además, el impulso de esta iniciativa se da en el contexto de otro debate que propone utilizar la hidrovía del Paraná para transportar arena desde el litoral, sugiriendo una alternativa menos costosa a los actuales métodos de traslado. Sin embargo, este tipo de proyectos también requiere de un análisis exhaustivo de sus potenciales impactos ambientales en los ecosistemas de los ríos Limay y Negro, que son vitales para la vida y la economía de la región patagónica.
El siguiente paso en el proceso será la publicación del informe definitivo, que proporcionará datos más precisos sobre las inversiones necesarias y permitirá tomar decisiones políticas e institucionales sobre el avance del proyecto, que aún está por definirse.