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Viajar en casilla rodante: costos, requisitos y experiencias en la ruta

Una familia de la Patagonia ha compartido su experiencia de viajar en una casilla rodante, ofreciendo detalles sobre costos, requisitos legales y consejos útiles. Con sus dos hijos pequeños, la familia se preparó para disfrutar de la movilidad y confort que brinda viajar así, enfrentando los retos y ventajas que conlleva.

Por Lorena Vincenty4 min de lectura
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Viajar en casilla rodante: costos, requisitos y experiencias en la ruta

La experiencia de viajar en casilla rodante se ha convertido en una opción atractiva para muchas familias en la Patagonia, que buscan combinar la comodidad de su hogar con la libertad de la ruta. Este año, una familia compuesta por dos adultos y sus dos hijos pequeños se aventuró a esta modalidad, comenzando su recorrido en Villa El Chocón y celebrando el Año Nuevo en San Martín de los Andes. A través de su relato, han compartido aspectos importantes a considerar antes de emprender una travesía similar.

En primer lugar, la elección de la casilla es fundamental. La familia necesitaba una solución adaptada a sus medidas, especialmente considerando que uno de los padres mide 1,90 metros. Contactaron una empresa especializada en construcción de casillas, optando por una de 4 metros de largo y 2 de ancho, diseñada con el propósito de maximizar el uso del espacio. Con una cama matrimonial fija y una cucheta para los niños que se transforma en mesa, la casilla permite que cada metro cumpla múltiples funciones, que es esencial en un ambiente reducido.

En cuanto al costo, una casilla con estas características puede rondar los 10 millones de pesos, aunque el precio puede incrementarse dependiendo del equipamiento adicional. Elementos como aire frío-calor, termotanque a gas y otros accesorios impactan en el costo final. Es crucial también probar el espacio físicamente antes de comprar, asegurándose de que todas las instalaciones, como la ducha y la mesa, resulten cómodas para la familia.

Además, el clima patagónico es un factor decisivo al elegir una casilla. Esta familia optó por un modelo con mayor aislamiento térmico, permitiendo su uso durante todo el año, y un sistema de aire frío-calor que también funciona como calefacción en invierno. Ello resulta crucial dado que, en esta región, las temperaturas pueden ser desafiantes, y los viajes se extienden más allá de la temporada estival.

Un equipamiento esencial para un viaje cómodo incluye cocina, heladera, baño químico y ducha. Además, se sugiere llevar un detector de monóxido de carbono por razones de seguridad, algo que suelen olvidar los usuarios. Este dispositivo, de bajo costo en comparación con la protección que ofrece, resulta fundamental en un espacio cerrado.

Por otro lado, la casilla tiene un peso aproximado de 750 kilos, que es relevante para la normativa de vehículos que permiten su remolque. Esta categoría define las características técnicas que deben tener tanto la casilla como el vehículo que la transporta. En este caso, la familia utilizó una Ranger 4×4 adaptada para la tarea, evitando complicaciones innecesarias.

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