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Cómo prevenir la pérdida muscular a partir de los 40 años

La pérdida de masa y fuerza muscular comienza a hacerse evidente a partir de los 40 años, pero es posible frenarlo con hábitos adecuados. El entrenamiento de fuerza y una alimentación balanceada son claves para mantener la musculatura saludable a medida que se envejece.

Por Juan Moro3 min de lectura
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Cómo prevenir la pérdida muscular a partir de los 40 años

La pérdida de masa y fuerza muscular es un fenómeno natural que se acelera con el paso del tiempo, especialmente a partir de los 40 años. Aunque resulta inevitable en cierta medida, el ritmo a la que ocurre puede variar según el estilo de vida de cada persona. Diversos factores como el sedentarismo, la alimentación y el ejercicio juegan un papel crucial en cómo se manifiesta este proceso.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos indica que la masa y la fuerza musculares alcanzan su máximo entre los 30 y los 35 años, y a partir de ahí, comienzan a declinar progresivamente. Este descenso se agudiza con la edad, lo que puede llevar a condiciones como la sarcopenia, caracterizada por la pérdida significativa de masa muscular y fuerza. Esta condición es más prevalente en personas de edad avanzada, pero el proceso de deterioro comienza mucho antes de alcanzar esa etapa.

La sarcopenia puede provocar debilidad, cansancio y problemas para realizar actividades cotidianas como caminar o subir escaleras. Tal situación refuerza la importancia de cuidar la salud muscular desde una etapa temprana, ya que un buen estado físico permite conservar la autonomía y disminuir el riesgo de caídas o lesiones.

Para evitar la pérdida muscular, es esencial incorporar ejercicios de resistencia en la rutina diaria. Actividades como caminar, nadar o andar en bicicleta son beneficiosas, pero se necesita un añadido específico: ejercicios que desafíen a los músculos mediante resistencia. No es necesario llegar al extremo de fisicoculturista, pero se deben considerar prácticas como sentadillas, uso de bandas elásticas, ejercicios en máquinas o movimientos que utilicen el propio peso corporal.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen actividades de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana, complementando con la actividad aeróbica habitual. Esta guía es fundamental para quienes desean mantener un estado físico óptimo a lo largo de la vida. Incorporar estos hábitos desde los 40 años puede ser un gran paso hacia un envejecimiento más saludable y activo.

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