Harvard: no son necesarios 10 mil pasos diarios para una vida saludable
Una investigación de Harvard concluyó que no hay una única fórmula para la actividad física que garantice salud. Tanto caminar 10 mil pasos como ejercitarse 30 minutos brindan beneficios similares en la salud cardiovascular.

Un reciente estudio del Brigham and Women’s Hospital, que forma parte de la Universidad de Harvard, analizó los hábitos de actividad física de aproximadamente 15.000 mujeres mayores de 62 años durante un período de cuatro años. La investigación puso a prueba la efectividad de dos enfoques comunes para fomentar la actividad física: la meta de 10.000 pasos diarios y la práctica de ejercicios intensos, como correr durante 30 minutos.
Los hallazgos revelaron que ambos métodos pueden ofrecer beneficios similares en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares. De hecho, los investigadores encontraron que cualquier forma de movimiento contribuye positivamente a la salud, cuestionando así la idea de que los 10.000 pasos son la única meta a alcanzar para estar saludable. Promediando unos 5.183 pasos diarios, las participantes mostraron comportamientos variados que desafiaron la regla fijada de los 10.000 pasos.
Es importante destacar que alcanzar entre 8.000 y 8.500 pasos al día se asoció con una disminución del 40% en el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas en comparación con solo 3.000 pasos diarios. Sin embargo, lo que el estudio enfatiza es que cada persona debe encontrar su propia cantidad de actividad física que se adapte a sus capacidades y rutina diarias. La meta de los 10.000 pasos, entonces, no sería un estándar obligatorio sino más bien un objetivo flexible.
Investigaciones previas también apoyan esta afirmación. Un estudio que incluyó más de 17.000 mujeres mayores mostró que el beneficio sobre la mortalidad se incrementaba con la cantidad de pasos, pero alcanzaba una meseta alrededor de los 7.500 pasos diarios. Esto evidencia que el enfoque sobre los pasos debería ser reconsiderado y personalizado en función del contexto individual.
Además, los expertos de Harvard subrayan que caminar no debe ser visto como un ejercicio menor comparado con actividades más intensas como correr. Caminar contribuye significativamente al aumento de la frecuencia cardíaca, mejora la circulación sanguínea y puede ayudar a regular la presión arterial. La caminata rápida, en particular, es reconocida como una forma efectiva de ejercicio cardiovascular.
Este estudio acerca de la actividad física y sus efectos es relevante especialmente en el contexto actual donde la vida sedentaria se ha vuelto común, y en la Patagonia, donde la promoción de hábitos saludables es vital en comunidades con diversas realidades culturales y económicas. Se hace cada vez más importante fomentar un enfoque más inclusivo y flexible sobre la actividad física y la salud.